martes, 16 de septiembre de 2008

HAMLET. Algo huele a podrido en Dinamarca

No tengo tanta cultura en esto del teatro como para decantarme por una obra preferida, pues no han sido cientos las que he disfrutado en vivo y en directo. Pero no puedo dejar de pensar que, posiblemente, Hamlet de William Shakespeare sea la mejor obra de teatro jamás escrita.


Hace unos días pude ver la representación que Juan Diego Botto dirigió de Hamlet en el Teatro Principal de Zaragoza. Seamos sinceros, después de ver y rever el Hamlet de Kenneth Branagh en cine, todos los demás saben a poco, pero también hay que tener en cuenta que cine y teatro no es lo mismo. Por eso que no es lo mismo, la dirección de actores en una obra de este calibre tiene que ser tan perfecta que se te olvide todo lo que no tiene el teatro que el cine sí tiene. José Coronado, encarnando perfectamente al traidor Claudio, pareció entender esta responsabilidad que recaía sobre ellos y se trasladó voluntariamente a 1600 sin apenas darse cuenta. Sin embargo, Marta Etura, convertida en una angelical Ofelia, no pareció salir del inerte escenario del teatro y no supo llegar a 1600. Mientras que Coronado le hablaba desde el Castillo de Elsinor, Etura le respondía desde el Teatro Principal.

A un lado queda la mención a Juan Diego Botto director, una admirable puesta en escena, que no ha llegado a ser la mejor representación de la tan difícil Hamlet, pero que puede llegar a casa con la cabeza bien alta por haber conseguido una aceptable y casi propia versión. Sin embargo, el Juan Diego Botto actor se divide en dos actores distintos: el Hamlet cuerdo que se negaba a salir de dentro del actor, y el Hamlet loco que posee a Botto y se va con Claudio a 1600 a vivir las aventuras y desventuras de los protagonistas, no a interpretarlas.

He aquí la conversación con los sepultureros, ¿la mejor parte de la obra?:

Hamlet.- Y esa otra, ¿por qué no podría ser la calavera de un letrado?... ¿Adónde se fueron sus equívocos y sutilezas, sus litigios, sus interpretaciones, sus embrollos? ¿Por qué sufre ahora que ese bribón grosero le golpee contra la pared con el azadón lleno de barro...? ¡Y no dirá palabra acerca de un hecho tan criminal...! Este sería quizá, mientras vivió, un gran comprador de tierras, con sus obligaciones, reconocimientos, transacciones, seguridades mutuas, pagos, recibos... Ve aquí el arriendo de sus arriendos y el cobro de sus cobranzas: todo ha venido a parar en una calavera llena de lodo. Los títulos de los bienes que poseyó cabrían difícilmente en su ataúd, y no obstante eso, todas las fianzas y seguridades recíprocas de sus adquisiciones no le han podido asegurar otra posesión que la de un espacio pequeño capaz de cubrirse con un par de escrituras... ¡Oh, y a su opulento sucesor tampoco le quedará más!

4 comentarios:

Reverendo Gore dijo...

Angelical Ofelia...ya.

-¿Has ido a ver Hamlet?
-No, pero he ido al Teatro Principal que dicen que la Etura enseñaba el potorro.
-Entonces has visto Hamlet.
-¿Era eso?

Diego Giménez dijo...

¡Qué mona va Marta Etura siempre!
Ahora que me has contado lo del pelo... pobrecica mía, ya no puedo mirarla como antes.

Aunque ahora me pone. Y antes también. Entonces no ha cambiado nada.

crunxi dijo...

Genial Coronado y Botto :) me encantaron

Adri dijo...

Muy divertida, la hubiera visto dos o tres veces. Es una pena que estuviera tan poco tiempo