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martes, 27 de enero de 2009

FILOSOFÍA EN UN PÁRRAFO (X): parásitos

Hay unos animales que se hacen llamar parásitos. Sus carasterísticas son bien conocidas: viven a expensas de otro animal, beneficiándose de él, pero sin aportar nada bueno. Es más, lo normal es que aporten algo malo. Se acoplan a su huésped, y viven de lo que él hace. Sólo tienen que sentarse a esperar a que la comida aparezca en la mesa. No tienen otra inquietud en la vida. Son animales. Instinto animal y todo eso. Es vergonzoso, por lo tanto, que en la raza homo sapiens sapiens, que dice estar evolucionada, existan de estos parásitos. Puedo soportar la existencia de virus, bacterias, hongos, protistas y demás bichejos de varias patas, a los que incluso les tengo cariño. Pero no soporto, ni soportaré nunca, a los homo sapiens sapiens que sólo pertencen a la raza por caminar con dos piernas, pero que bien podrían llamarse ectoparásitos o endoparásitos, donde mejor les apetezca vivir. No aguanto a la gente que se agarra a un inocente huésped alimentádose de lo que él hace. Que se esperan a que la comida les llegue a la mesa, y luego se quejan de que no les gusta. Yo no alimento a pulgas conscientemente. Y nadie debería hacerlo.

martes, 16 de diciembre de 2008

FILOSOFÍA EN UN PÁRRAFO (IX): Fotogramas

Me paro frente al quiosco. Busco entre todas las revistas que me atacan con sus atrayentes portadas. Miro el ocurrente fotomontaje de la Quo, el interesante y redundante titular de Muy interesante, la nueva recomendación de Qué leer, el nuevo destino de Viajar, la nueva chica de Interviú, y el viaje retrospectivo en multidifusión de Dirigido por. No encuentro mi Fotogramas por ninguna parte, pero me divierte pensar en todo lo que se esconde bajo esas portadas, aunque lo que de verdad me fascina es qué DVD's habrán traído las nuevas colecciones. Lo mejor de Hitchcock, lo mejor del western o lo mejor del destape. Veo gente leyendo allí mismo El jueves y mirando de reojo los DVD's eróticos que cuelgan de la parte derecha. Echo de menos los vídeos, pero comprendo todo lo bueno que ha traído el DVD aunque me mantengo reticente ante el Blue-ray: espero no usarlo nunca. Pero mi misión es encontrar Fotogramas, porque tampoco está entre las revistas para adolescentes hormonados como Loka, Superpop, o Cinemanía. Porque la Megatrix hace mucho que dejó de llegar. Los periódicos no me llaman, pero también están ahí, asomando desde la parte baja del quiosco. Le pregunto por fin a mi aliado al otro lado del mostrador, que ordena cauteloso los paquetes de tabaco: ¿ha llegado la nueva Fotogramas? A lo que responde un maravilloso: sí, me acaba de llegar. Esta sensación y toda la que la precede es única, y por eso odio eso de las suscripciones. Rompen todo el encanto.

domingo, 30 de noviembre de 2008

FILOSOFÍA EN UN PÁRRAFO (VIII): 3-D

Fui a ver hace unos días al cine Pesadilla antes de Navidad en 3-D. La película estaba genial, era exactamente la misma, pero la chorrada de las tres dimensiones fue una auténtica mierda. Me paro a pensar, por lo tanto, en aquellos que tuvieron la oportunidad en 1927 de ver y oír la primera película con sonido. Básicamente su reacción fue: "menuda puta mierda". Y algo parecido ocurrió cuando llegó el color. Sin embargo, con el paso del tiempo, el sonido se ha convertido en Dolby Surround, y el color en una lucha sistemática e infinita por mejorar la calidad de imagen. ¿Qué oscuro futuro esconde en su seno el 3-D? ¿Se convertirá en un Beta, o en un HD-DVD, o dentro de dos generaciones, los cinéfilos nos llamarán carcas a los que denigramos en su día la tercera dimensión? Me da miedo siquiera imaginar cómo evolucionará el mundo de la nueva revolución tecnologíca. ¿Podrá la realidad virtual del Q de Muere otro día existir realmente, o el mundo de ensueño de Matrix? ¿Todo gracias a experimentos del pasado con el Imax y las gafas de colores? ¿O tendrá que haber una Tercera Guerra Mundial para que el ejército experimente con la realidad virtual, y de ahí todos con Internet en casa? Demasiadas preguntas, y ninguna respuesta. Si Alan Crosland levantara la cabeza...

lunes, 20 de octubre de 2008

FILOSOFÍA EN UN PÁRRAFO (VII): tacos

Los sinónimos no existen. Quiero que quede claro este concepto porque va a ser el núcleo de mi loa a los tacos. Un sinónimo en sí, tal y como el pueblo los conoce, es una palabra que tiene el mismo significado que otra. Pero esto es falso, es una falacia, una leyenda urbana tan extendida como que el Rey es Alex Crivillé. Por muy parecidas que parezcan dos palabras, pueden tener millones de diferencias, y por ello es mejor decir fiel cuando se habla de constancia, noble cuando se habla de preclaridad y honesto cuando se habla de justicia. Grosso modo. Lo mismo ocurre en el mundo de las expresiones, siendo virreyes de este género los tacos. A donde quiero llegar es a que cuando algo es una soberana mierda, por mucho que maquilles la expresión y lo llames producto de mala calidad no vas a poder expresar el mismo sentimiento de desprecio que usando la sagrada palabra mierda. La cultura actual ha conseguido que palabras como cojones, mierda, joder y puta resulten molestas a oídos de un público medio y se las tache injustamente de vocabulario vulgar. No así ocurre con córcholis, caracoles, repámpanos y jolines. ¿Por qué esta discorde evolución? Nunca en la vida va a expresar lo mismo un "puta mierda" que un "repajolera hez", y va siendo hora de enmendar los errores de un avance lingüístico hispánico que dejó en la estacada a palabras tan necesarias como son los tacos. Sabiendo, eso sí, dónde, cómo, cuándo y con quién utilizarlos.

lunes, 15 de septiembre de 2008

BLOG. Reencuentro con un diario moderno


15 de septiembre del 2008
17.40 Zaragoza (España)

Me vuelvo a sentar frente a un montón de teclas alfabéticamente desordenadas. Todavía recuerdo cómo era esto de escribir con mi particular piano de letras. Intento volver a la rutina de nuevo, pero no va a ser fácil. Las vacaciones estivales han sido largas este año. Y cortas al mismo tiempo. Siento como si hubiese repetido una palabra tantas veces que ahora me resultase extraño oirla, y sin embargo la encontrase familiar. Entre otras cosas te das cuenta de que has vuelto a la normalidad cuando vuelves a prestarle atención al blog. Al diario. No está en ningún cajón escondido, ni tampoco es secreto. Pero lo trato como un diario. Me paro a pensar en Mujercitas cuando una de las hermanas dedicaba siempre la misma hora del día en escribir en su diario, o en Anna Frank, o en Rorschach, o en el Doctor Livingstone. Mucha gente ha utilizado su diario como un método de desahogo personal. Yo me desahogo de otra manera con mi blog, pero al fin y al cabo el destino de las palabras es el mismo: la autosatisfacción personal. Por eso, volver a actualizar el blog, y saber además con qué actualizaré mañana, no es ningún acto tonto que merezca pasar inadvertido, es el reencuentro con el mundo real. Aunque, después de pasar tanto tiempo en Londres, la ciudad más cosmopolita del mundo, uno duda de sí el mundo real está allí o en la rutina del día a día.

15 de septiembre del 2008
17.51 Zaragoza (España)

Viví la archialabada clausura de la Expo 2008 de Zaragoza sentado frente a la ribera del Ebro, oyendo los fuegos artificiales y la música como si lo hubiese oído con Dolby Surround. Y qué quieres que te diga. No fue nada del otro mundo. Hasta luego, Expo.

jueves, 15 de mayo de 2008

FILOSOFÍA EN UN PÁRRAFO (VI): gotas

Ayer llovió en Zaragoza. Me encanta que llueva porque te obliga a pensar, aunque no te des cuenta. Y estando sentado dentro de un autobús, caí en la cuenta que la gran filosofía de la vida está en las gotas de lluvia que resbalan por un cristal. Hay gotas que permanecen quietas en el cristal, inmóviles e inalterables, sin aspirar a llegar a ningún sitio, insignificantes para todo el mundo. Hay gotas que bajan sin freno, arrasando con todo lo que se encuentran a su lado, pero que al llegar abajo desaparecen. Hay gotas que, sin correr, se suman al camino que han dejado otras más rápidas, sabiendo cuando cambiarse de camino, sin necesidad de buscar un atajo más rápido, sólo queriendo llegar abajo, dejando toda una leyenda, y apoyándose en su final formando un colchón donde se acomodan otras muchas gotas que han seguido su rastro, siguiendo a su gota ídolo. Hay gotas para todos. Yo aún no sé qué tipo de gota soy, pero lo que tengo muy claro es que voy bajando (bajar en esta metáfora es bueno, por si no lo entendéis, aunque de por sí tenga connotaciones negativas). A mi paso, pero bajando. Supongo que lo ideal es trazarte un camino propio, y añadiendo poco a poco más gotas que bajen contigo, sin necesidad de arrastrar a nadie. Bueno, me he perdido en mi metáfora. En resumen: las gotas de lluvia en un cristal vertical son pura filosofía... salvo Fluvi.

jueves, 8 de mayo de 2008

FILOSOFÍA EN UN PÁRRAFO (V): Nintendo DS

Recuerdo tardes enteras con los amigos o con la familia jugando al Risk, al Monopoly, al Trivial, al Scrabble o al, quizá, menos conocido, Los descubridores de Catán. Pues bien, parece ser que en un futuro no muy lejano todo esto no será más que una entrada en Wikipedia o una curiosidad de libro de texto. Porque ese invento de Mefisto llamado Nintendo DS acaba de crear juegos de mesa para la consola, y se sienten orgullosos de mostrar en el anuncio a un cuarteto de infelices sonrientes mirando a la puñetera consola jugando virtualmente entre ellos. Ya conozco a gente que juega al santo Guiñote por Internet, toda una demostración de pobreza intelectual, al menos, momentánea, pero esto ya es demasiado. Porque cuando me tocan el Parchís ya me enervo. Este es un comunicado para todos aquellos que tenían un mínimo interés de comprarse una Nintendo DS junto a otros tres amigos y ponerse en una mesa a jugar entre ellos al Monopoly mirando una jauría de píxeles: a ver, ignorantes, si estáis a un maldito metro de distancia y tenéis una mesa entre vosotros, la mejor y única razonable idea es jugar a un Juego de Mesa, sin botones, sin pantalla, sólo un puto Juego de Mesa normal y corriente, joder. Es que me enfurezco tanto... si hubiéseis visto el anuncio lo entenderíais.

jueves, 24 de abril de 2008

FILOSOFÍA EN UN PÁRRAFO (IV): niño muerto

Viendo el miércoles pasado la serie de Los Cazafantasmas pasado por el filtro de El Diario de Patricia, es decir, Entre fantasmas, la protagonista de nombre largo dijo: "¡qué espíritus ni qué niño muerto!" a raíz de una discusión con un falso vidente. La serie en sí me da igual, y el capítulo de ayer fue bastante flojo, pero la conocida expresión me sumergió en un quebradero de cabeza importante. Quizá en esta serie no estuviera tan fuera de lugar, porque los niños muertos no están tan mal vistos e incluso te puedes hacer amigos de ellos, pero en la vida real, incluir a los colegas del Haley Joel Osment de El sento sentido en una conversación normal debería resultar espinoso. Sin embargo no es así. La expresión "¡ni qué niño muerto!" se utiliza más que los tostones en el puré, y nadie sabe por qué. Me he puesto a investigar y, entre otras explicaciones, he encontrado la siguiente: "las disputas que en tiempos surgieron a propósito de la inclusión o no en los censos de los niños que morían antes de ser bautizados". Pero no me ha gustado, o no me ha hecho gracia que es lo mismo, así que me he inventado una: un marido estaba engañando a su mujer con la vecina, cuando ésta les pilla; el marido sin saber qué hacer, y aún con el zorro en la madriguera, sólo se le ocurre decir: "estoy buscando el niño muerto que se le ha quedado dentro del útero"; a lo que la mujer gritó: "¿qué útero ni qué niño muerto?". No es la verdad pero sí más gracioso. Fin.

jueves, 17 de abril de 2008

FILOSOFÍA EN UN PÁRRAFO (III): Roger Waters

Hay ocasiones en las que, bien por puro y falso aburrimiento, o bien por puro placer interior, me pongo a pensar sin saber certeramente en qué. Es decir, sin un objetivo fijo, sólo pensar, y seguramente olvidarme instantes después de todo en lo que he pensado. El objetivo final es parecido al de soñar. Es poner a trabajar las "neuronas oxiacetilénicas" a una hora del día en la que no están acostumbradas, pero al fin y al cabo, el destino final es el mismo: el olvido. Sin embargo, hoy, sin saber muy bien por qué me acuerdo de con qué he empezado a pensar, y con qué he acabado. Finalizar con algo completamente distinto a con lo que se ha empezado es del todo habitual, pero casi nunca tengo el privilegio de recordar el comienzo de todo este engranaje. Me viene a la memoria que he empezado a abstraerme del mundo real cuando he escuchado en la M80 que Roger Waters, un ex Pink Floyd, dará un concierto espectacular en España, y he terminado pensando en esa mediocrilla película de serie B llamada Terminator. Sé que entre los dos pensamientos ha habido otros distintos y más extraños, pero es curioso la semejanza metafórica de los extremos de todos ellos. Pues Roger Waters es como un Terminator que tiene que venir desde el pasado (futuro, pasado, qué mas da) para salvar a un mundo infectado de cantantes sacados al azar de entre la basura mediante una máquina tragaperras con gancho, cuyo único final puede ser el fin total de la música bien elaborada.

jueves, 10 de abril de 2008

FILOSOFÍA EN UN PÁRRAFO (II): cerdos

Hoy he visto en la autovía un camión lleno de cerdos vivos. Su destino era, inevitablemente, la horca, y más adelante servir como alimento para el ser humano. No seré yo el que me ponga a defender el poder de la lechuga como sustitutivo del chuletón, pero quizá el camino para llegar al patíbulo carnicero podría, al menos, no adelantar el sufrimiento final. Tampoco pido una alfombra roja ni una manicura porcina, pero un último deseo no formulado sí que podría ser cumplido. "Total, van a morir" opinaba una amiga cuando le presentaba mi teoría. Bien es cierto que aunque venga un gallo volador por encima de la alambrada, no hay gallinas de plastilina que salvar, pero como hacían en el tiempo en el que las ejecuciones en la Plaza Mayor salían en la programación del día como hoy salen las jotas, no estaría de más conceder a un donante de sangre como es el cerdo un último deseo. Quizá sus repetidos oinks (onomatopeya con la que no estoy conforme, pues el sonido se acerca más a un güi) no den pistas de cuál podría ser su deseo final, pero sus orines y heces sobre los que duermen en los camiones que los transportan son como carteles luminosos que dicen: "¿dónde quedaron esos trenes con ojos y boca en los que viajaba Dumbo?". Y un admirador del jamón serrano como es el español de a pie se pregunta: "¿el fin justifica los medios?". Y un conductor de camiones de transporte de cerdos se responde: "me siento como el conductor de los trenes que iban a Auschwitz, que no miraban hacia atrás para no ver qué estaban transportando". Lo que lleva a la misma conclusión: si los animales hablaran, nadie comería carne. Y si volaran por encima de fábricas expulsoras de contaminantes humaredas... tampoco.

jueves, 3 de abril de 2008

FILOSOFÍA EN UN PÁRRAFO (I): vagoneta

Anunciaba laSexta su digitalización hace unos días en un anuncio que decía lo siguiente: laSexta en las seis, claro. Algo que no está tan claro para un sector de la población. Un sector de la población que tiene fundida una de las dos bombillas de encima del espejo del baño (como habrá dicho algún estudio de la empresa que hace estudios sobre cosas). Mucha gente tiene laSexta en la ocho, Telemadrid en la tres y Antena 3 en la cuatro, pasando así la Cuatro a la seis, y convirtiendo en caos el mando a distancia. Es gente que, por la misma pereza que les da cambiar la bombilla fundida del baño, cambiar las pilas del mando a distancia, o comprar un nuevo gel y dejar de exprimir el viejo, también les da pereza programar los canales de la televisión, volver a poner en hora el reloj del vídeo después del corte de luz, o apartar la rata muerta antes de pintar la carretera. No está tan claro que laSexta esté en la seis o que la humanidad haya evolucionado.